Carlos Salinas de Gortari

Carlos Salinas de Gortari

Todo parece indicar que a pesar del ascenso desde hace casi treinta años de gobiernos liberales en México no fenece la utopía, de estatistas, de tener gobiernos de planificación subsidiaria que atemperen efímeramente la sintomatología social y devengan, al final, en gobiernos equiparables a las dictaduras latinoamericanas, que en aras de medrar la igualdad jurídico-política, transitoriamente, se pueden llegar a convertir en el extremo contrario de sus pretensiones iniciales.

La economía paternalista que tuvo México a mitad del siglo XX cumplió su función historiográfica para la conflagración de los actuales factores reales de poder, asimismo arrastró, hasta el día de hoy, una estela de visiones y proyectos políticos frustrados que, por la configuración que anquilosa al estado no podían ser cumplidos o concretados por aquel dogma que confina la libertad.

Como consecuencia de la aparición de un nuevo partido (Partido de la Revolución Democrática) se le generó, a estas personas, un bastión político en el Distrito Federal, medido en capital social y regional, utilizando las herramientas dadas por la democracia constitucional y moderna de la que el Dr. Carlos Salinas de Gortari fue responsable.

Una de las aportaciones más importantes y paradigmáticas en la historia de México es el arribo a la dirección del país de Benito Juárez García de quien es ampliamente conocida su formulación: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, que enraizada en los corazones de los más acérrimos enemigos de la opresión hace las veces de premisa mayor. Ese México liberal que soñaba el presidente Juárez, junto con todos sus seguidores, Carlos Salinas de Gortari, desde el campo ideológico liberal, lo siguió consolidando a través de la modernización de México y el posterior estudio académico. El economista e intelectual de origen capitalino y de ascendencia neoleonesa ocupó la silla presidencial de 1988 a 1994 haciendo manifiesto su compromiso con un ideario de contenido liberal, cimentado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,  el Habeas Corpus Act y el Act of Toleratión de Reino Unido, en las 10 Enmiendas Norteamericanas y en la Déclaration des droits de l’homme francesa; los escritos de John Locke, Montesquieu, Adam Smith, John Locke, James Madison, John Stuart Mill, entre otros; y sus políticas públicas fuertemente apoyadas en la propiedad privada y los contratos libres a la manera de Milton Friedman en algunos aspectos y de Friedrich Von Hayek en otros.

Al ser erigido presidente constitucional de México, Carlos Salinas tuvo la visión de un México prohijado por todo el mundo en razón del latente potencial histórico de la nación. Inició su mandato sexenal con las primeras gestiones para lograr la renegociación de la deuda externa y dio inicio al debate para la restauración de la relación vaticana perdida hacía más de 50 años con lo que se lograría más adelante que las iglesias pudieren gozar de personalidad jurídica: permitiendo la publicidad de su fe y restituir el derecho al voto a los ministros de los cultos.

A medida que avanzó el periodo conocido como el Salinato, el gobierno mexicano emuló al británico liderado por la Dama de Hierro, Margaret Hilda Thatcheren más de uno de sus aspectos y sin olvidar los idearios constitucionales de la segunda década del siglo XX en México en las que el país se define a sí mismo como republicano y liberal. Salinas fue incorporando gradualmente relaciones económicas que estuvieron aliadas, por citar casos, con el Fondo Monetario Internacional, la banca Estadounidense y el Eximbank de Japón; sin obviar las relaciones de amnistía, que fungían un papel de colaboración de alta ponderación, con personajes como el papa Juan Pablo II, la madre Teresa de Calcuta, Rigoberta Menchú, Fidel Castro y otros; incluso alcanzando a heterodoxos como la famosa escritora Elena Poniatowska y a Carlos Monsiváis (por hablar de los del propio país). Así, luego de su prolífico éxito su presencia se volvió hostil para el deseo de un gobierno más interventor.

Debiera ser el día de hoy, al igual que la citada primera ministra y el presidente, y abogado, Fidel Castro, absuelto de la conjura y calumnia, y pasar a ser él y su proyecto eslabones transicionales de la regulación económica en México. La inoperancia actual es resultado idiosincrático sin visión.

Sin que hayan logrado mancillar el nombre de Carlos Salinas de Gortari, en muchas mentes es sabido (y bien visto) que fue él quien puso las bases para poder terminar con el fracasado estado benefactor colectivista. Para un país que buscaba rescatar a su población del malogro del intervencionismo, que puede ser fácilmente definido como un monumento a la rusticidad y falta de cultura, dando lugar, en 1989, a la privatización de Areroméxico y Mexicana de aviación y sólo un año después creando y poniendoen marcha la unidad de desincorporación de entidades paraestatales, con lo que Compañía Mineral de Real del Monte y Pachuca, Tabamex y Telmex fueron privatizados y desmonopolizados.

Para Carlos Salinas de Gortari el resarcimiento social era posible a través de las reformas estructurales impulsando el garantismo constitucional, la democracia constitucional representativa y el libre mercado (fundado y motivado en la misma Carta Magna).

Para la congratulación de varios sectores autoritarios, y algunos hasta socialistas, México llegó a un momento de desestabilización económica cuyos derroteros no fueron sino la sinrazón y corrupción del sistema iniciado, tal y como se explica en “La década perdida”, y que no hace más que un oscuro antecedente que no frustra al sistema porque sería México un estado fallido, más bien es un terrible precedente de los facinerosos factores reales de poder.

México, post colombino, gestó a sus hijos más trascendentes con el abogado Benito Juárez García, el General Porfirio Díaz y, en últimas épocas, con el Dr. en Economía Carlos Salinas de Gortari. Ellos fueron los más grandes reformadores de México, y a cada uno de ellos podemos verlo en cada abrir y cerrar de ojos dentro de lo urbano y lo silvestre de México. Carlos Salinas de Gortari, al final de su gestión fue vejado por Cardenistas, disidentes priístas y panistas; por intelectuales de izquierda y ultraizquierda; por aquellas personas a las que les dio voz, voto y un lugar en este país. El ex presidente convirtió a México en una nación emergente, refugio de latinoamericanos y de trasnacionales de todo el mundo. Salinas estuvo a la cabeza del liberalismo mexicano al ser el principal detractor del desajuste paternalista y autor del México moderno. El impase económico del día de hoy es consecuencia de la tergiversación del regalo del liberalismo social.

 

Iván Mimila Olvera

#2GENC

Equipo 12

Hidalgo

@mimilaolvera

One thought on “Carlos Salinas de Gortari

  1. Lima Araceli - septiembre 29, 2014 at 10:45 pm

    Carlos Salinas de Gortari
    Detrás de la historia y la narración el análisis. En la vida se puede admirar el intelecto y la capacidad estratégica de personajes del estado. Si uno sabe enaltecer la bondad y los milagros, también los proyectos sociales y económicos y así mismo las maquiavélicas maneras de fomentar y mover los hilos tras bambalinas o en el escenario mismo el protagonismo de un líder político. Por que al final en la política, no hay buenos ni malos. Todos son acuerdos entre los factores reales de poder.

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