COLOSIO HOY Y SIEMPRE

COLOSIO HOY Y SIEMPRE

Luis Donaldo Colosio junto con Lázaro Cárdenas son, sin duda, los personajes que más admiración generan dentro del Partido Revolucionario Institucional. Pero más que al interior del partido la ciudadanía de sus respectivas épocas son quienes más añoran regresar a la era del reparto agrario del cardenismo y los apasionados mítines del primer Secretario de Desarrollo Social de México, el Maestro Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Recordar en vida a Colosio es regresar a la época del PRI cuasi hegemónico en el que se formó y al mismo que intentó reformar en su época como dirigente nacional.

Podríamos pasar los días y podríamos llenar miles de hojas con las gloriosas memorias y las proezas que logró en su meteórica carrera política en el gobierno, en el partido, y en sus labores como representante popular. En todas y cada una de ellas caracterizándose por su atento y amable trato con las personas menos favorecidas, pero como un tecnócrata humanista preparado, preocupado y ocupado de buscar los mecanismos para ayudar a México a salir de sus condiciones de pobreza y subdesarrollo económico y encaminarlo a las sendas de desarrollo nacional y del progreso social que el país aún se merece.

Donaldo como era conocido por su círculo cercano era un demócrata en un país donde la democracia aún no se conoce. Colosio fue muy favorecido con las condiciones del juego político electoral de la época en la que vivió y en la que murió, y que de haber vivido más habría reformado y transformado, ya que su objetivo era claro y lo podemos minimizar a lo que él llamó “La transformación del Poder”; que ésta fue el motivo, la causa y la razón de su incesable lucha en la academia, en San Lázaro, en el Senado, en el CEN y en Sedesol; pero, sobre todo, como candidato a la presidencia de la república.

Afirmaba que el PRI no estaba en contra de la competencia política y que de lo que sí estaban en contra era de la incompetencia política tanto al interior del partido, del gobierno e incluso de los partidos de oposición, lo que fue su mayor expresión como auténtico demócrata.

Luis Donaldo veía lo mismo que observamos hoy “Un México con hambre y con sed de Justicia”. Justicia no sólo como el valor jurídico por excelencia. También como una condición social, política y económica a la que por el simple hecho de ser mexicanos tenemos derecho a aspirar y lograr. Lo pregonó dentro del PRI poniendo no sólo el ejemplo, también creando un organismo al interior del partido: el Movimiento Territorial en 1993, el cual está encargado de orientar sus actividades a los asentamientos humanos en áreas urbanas y tiene por objeto impulsar y conducir la participación de las comunidades en el mejoramiento de su calidad de vida.

Aunado a ello y con la misma visión de disminuir la pobreza y generar mejores condiciones de vida a lo largo y ancho del territorio nacional para las clases menos favorecidas. Fue designado por el presidente Carlos Salinas de Gortari como el primer secretario de desarrollo social. Puesto para el que fue el hombre más adecuado y el perfil más idóneo para dirigir la naciente política social a la que se apostaba el gobierno de México, comandando los esfuerzos de la entonces naciente Secretaría de Desarrollo Social.

Sin duda, el asesinato de Luis Donaldo Colosio es el evento más trágico y tristemente recordado en la historia contemporánea de la política nacional. Pero su legado, sus ideales y las instituciones que erigió son el mayor legado que tenemos de su vida y obra.

 

 

 

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