FORMACIÓN CIUDADANA Y EMPRENDIMIENTO SOCIAL

FORMACIÓN CIUDADANA Y EMPRENDIMIENTO SOCIAL

Rogelio Aurelio Rojas Reyes

Equipo 2

Una República se compone de tres pilares: Instituciones, Estado de Derecho y Participación Ciudadana. ¿De qué nos sirve tener instituciones y leyes democráticas si no tenemos quien las haga funcionar? Y es que México tiene instituciones democráticas como el Senado de la República, y normas fuertes como nuestra Constitución Política, sin embargo, la participación ciudadana se limita a unos cuantos y con acciones muy limitadas.

Para empezar, solamente el 48.4% de la población apoya a la democracia por sobre cualquier forma de gobierno, es decir, menos de la mitad de los mexicanos apoyan la democracia, esta cifra empeora cuando el 78.1% se siente insatisfecho en relación al término. Estas cifras nos permiten reflexionar sobre el primer problema al que se enfrenta la democracia y que es la legitimidad que tiene en la población mexicana, y en las causas que originan este problema.

Sumado a esto solamente el 17% de las personas han participado en una reunión con interés público y 9.3% lo ha asistido a alguna manifestación, lo que es lógico partiendo de que si la democracia no tiene la confianza de la mayoría de los individuos la consecuencia sería la baja participación activa de los mismos en ella. Es decir ¿Cómo podemos esperar que los ciudadanos mexicanos cuenten con altos índices de participación, si no se han difundido los valores democráticos que les permiten estar conscientes de su pertenencia a una comunidad, pero especialmente de su papel como importantes agentes de cambio en las mismas? Sería como esperar que el carro avance cuando no tiene gasolina.

La participación ciudadana y los valores democráticos propios para el fortalecimiento de la vida republicana en nuestro país, no se originan por generación espontánea, al contrario, son producto del aprendizaje social que internaliza las normas y valores adherentes a la democracia. La herramienta más efectiva y directa que tiene el Estado para instruir sobre los valores democráticos es sin duda la educación, ya que es la escuela el primer círculo social en el cual el individuo desarrolla sus habilidades sociales, después de la familia.

Hasta ahora la educación cívica en México se ha limitado a enfatizar la cultura política, entendiéndola como el conocimiento de las leyes e instituciones, la socialización y el nacionalismo. Pasando por alto la formación de emprendedores sociales, es decir ciudadanos que con sus acciones diarias tengan un impacto produciendo bienes sociales, no solamente para la sana convivencia, sino también para la construcción del ambiente necesario para elevar la calidad de vida humana. Lo cual puede ir desde gestionar el bacheo de una calle, recuperar espacios públicos, hasta atender problemáticas en cuanto salud, seguridad e igualdad económica en su comunidad.

De esta forma los individuos son formados bajo la concepción republicana de la participación ciudadana desde la niñez y la juventud, para que en su edad madura puedan desempeñarse como ciudadanos, no por una normatividad sino por su actitud respecto a la comunidad y a la democracia mexicana.

Antes de avanzar es necesario comprender que democracia y república no significan lo mismo, aunque son complementarias una de la otra, ya que si la democracia es una forma de gobierno que cuenta con la participación de los individuos en la toma de decisiones, la republica es una forma de sociedad en la que el individuo es libre en la medida que reconozca su pertenencia a la sociedad y trabaje por mejorarla.

Aquí es donde entra el concepto africano de Ubuntu, que es la misma filosofía humanista que ayudó a Nelson Mandela a reconstruir la Sudáfrica post apartheid, y que significa “yo soy porque somos nosotros” y que significa en primer lugar el reconocimiento de la pertenencia a una comunidad y en segundo lugar que la única forma en que el individuo pueda crecer es mientras la comunidad crezca también, y por tanto si la comunidad es agraviada o estancada, igualmente el individuo.

Compatibilizando el concepto de Ubuntu con el de republicanismo, mientras un individuo no reconozca primero que pertenece a una sociedad, a México, y no contribuya para el crecimiento de la misma, él no crecerá como ser humano. Esto es posible traducirlo a la fórmula: Crecimiento de ciudadano + Crecimiento de la sociedad = Crecimiento individual + Crecimiento democrático.

México debe de buscar dos objetivos en cuanto a la democracia mediante la educación cívica:

-Legitimar a la democracia como la forma de gobierno indiscutible para el país

-Aumentar la participación ciudadana, mediante el emprendimiento social.

Sí esto se logra interiorizar desde una edad temprana, podemos estar seguros que en la edad adulta, cuando el individuo sea un ciudadano de acuerdo a las normas de mayoría de edad, también será un ciudadano de acuerdo a los parámetros republicanos.

De esta manera, teniendo ciudadanos conscientes pero también activos, podemos descartar el concepto de ciudadanía mediocre y estar seguros que en el momento de elegir entre liderazgos, todos tendrán un proyecto firme. El resultado final es la construcción y fortalecimiento de la democracia en el Estado Mexicano.

 

Fuentes:

González, T. (2014). Democracia y formación ciudadana. Cuadernos de Divulgación de la Cultura Democrática: 28. México: Instituto Nacional Electoral.

Conde, S. (2014). Formación Ciudadana en México. Cuadernos de Divulgación de la Cultura Democrática: 32. México: Instituto Nacional Electoral.

Latinobarómetro. (2015). Análisis de datos online. Recuperado el 31 de julio de 2016 de http://www.latinobarometro.org/latOnline.jsp

 

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